miércoles, 31 de marzo de 2010

Me gusta caminar cuando todos paran.

la poetiza, la eterna asombrada
la poetiza, hace de lo que no tiene dueño, suyo.
en este caso nuestro

dijo Eurídice

martes, 30 de marzo de 2010

Atisbos

En sillada de micro hoy, cansada de respirar. Me fui a sentar a la sombra de un arbol, pero, ¡uy lástima! era un arbusto. Caminé sin saber dónde iba ni por qué. Mi sentido es tan vano como esta sociedad, tan perdido como mi memoria, y tal vez, si lo recuerdo, no te olvidaré.
Lástima, lástima, lástima de mi, lástima ¿por qué sentimos lástima? Mirada órfica a mi lástima. Mirada con odio y desprecio, mirada como yo miro a quien me hace daño. El mismo tema de siempre, y mis palabras poco se entienden. ¿Qué más da? otra persona en el mundo muere: y... mirada órfica.
Orfeo revuélcate que somos tus hijos, hijos de tu indiferencia, hijos de tu egocentrismo, hijos de tu egoísmo.
No te veo, dónde estás? Te desvaneces más y más.
Estás? estarás?

Tu y tu prosa, tu y tus sueños, tu y tu fantasía mezclada con la mía, una película.
Otra película, otra cinta de video, y aquella me mostró una felicidad y un arrumaco.

"Necesito escribir, aunque no pueda
Vomitar el nudo, sangrar hasta mojar el suelo.
matarme una y otra vez, hasta que sea yo.
Dormirme, una y otra vez esperando que al despertar sea yo.
botar la caca de mi cerebro.
hoydia tiene caca y flores... y cicatrices...
y un olor a llanto..."



>Atisbos de confusión

sábado, 27 de marzo de 2010

MEMOrias


Un anacoreta perece
y es vivir contagiarse
no es vendarte
ni venderte
buscarse
.
buscar arte
cuál es la idea de buscarte en ti
tu te encuentras conmigo
yo te doy tu diferencia
tu me das tu igualdad
tu me das tu diferencia
yo te doy mi igualdad

te quiero porque puedes
escribir
significar
ubicar

martes, 9 de marzo de 2010

Mis miedos II

Cuando debía bajar el monte lo hacía cuidadosamente, cuando otros decidían lanzarse, yo los observaba. Y aunque algunos cogieran alas rotas, volaban. Nunca se arrepintieron de lo que les esperaba luego de cruzar el cielo, ya sean nubes, ya sea el suelo. No tenían miedo. ¿Por qué nací así?, me preguntaba, pensando mil veces en aquella travesía. Encontrándome más y más meticulosa, más miedosa. Calculaba cada distancia, cada pisada antes de saltar.
No pude nunca.
Bajaba y me lanzaba sí, pero de una altura prudente, para no salir con huesos rotos. Saltaba, pero no volaba. Nunca viento fui. Alcanzaba a saborear dulce aire por segundos, luego tocaba el suelo. Y así me quedaba estancada. A veces aliviada, a veces marchita.
Pero no más. Quiero ser viento, en primavera, verano, otoño e invierno. Quiero surcar el cielo.

el AZUL
cielo navegar