martes, 30 de marzo de 2010

Atisbos

En sillada de micro hoy, cansada de respirar. Me fui a sentar a la sombra de un arbol, pero, ¡uy lástima! era un arbusto. Caminé sin saber dónde iba ni por qué. Mi sentido es tan vano como esta sociedad, tan perdido como mi memoria, y tal vez, si lo recuerdo, no te olvidaré.
Lástima, lástima, lástima de mi, lástima ¿por qué sentimos lástima? Mirada órfica a mi lástima. Mirada con odio y desprecio, mirada como yo miro a quien me hace daño. El mismo tema de siempre, y mis palabras poco se entienden. ¿Qué más da? otra persona en el mundo muere: y... mirada órfica.
Orfeo revuélcate que somos tus hijos, hijos de tu indiferencia, hijos de tu egocentrismo, hijos de tu egoísmo.
No te veo, dónde estás? Te desvaneces más y más.
Estás? estarás?

Tu y tu prosa, tu y tus sueños, tu y tu fantasía mezclada con la mía, una película.
Otra película, otra cinta de video, y aquella me mostró una felicidad y un arrumaco.

"Necesito escribir, aunque no pueda
Vomitar el nudo, sangrar hasta mojar el suelo.
matarme una y otra vez, hasta que sea yo.
Dormirme, una y otra vez esperando que al despertar sea yo.
botar la caca de mi cerebro.
hoydia tiene caca y flores... y cicatrices...
y un olor a llanto..."



>Atisbos de confusión

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