Caminaba por las viejas callejuelas donde solía andar cuando niña.
De vez en cuando sonreía, pero de un modo bastante peculiar. Su semblante reflejaba profunda tristeza. Un agujero en el pecho le perforaba, y más que dolor, sentía pena. Pena de ella misma. Ese dolor convertido en tristeza, causaba, a su vez, cierto enojo consigo misma y, asimismo la ira derivaba en verguenza. Una pequeña ráfaga de pavor que se extendía por todo su cuerpo hacía crispar sus mejillas hasta convertirlas en unas lindas margaritas nerviosas. Y su boca se encorvaba tratando de controlar sus emociones que fluían de un lugar apenas conocido incluso para ella misma. En esos momentos su boca parecía una sonrisa, en la cual no había asomo alguno de felicidad. Sus manos parecían brillar a la luz de esos faroles enfilados por la avenida. Su dedo índice tembló hasta posarse cerca de una fuente. Arrojó una moneda de 10 que parecía de cartón comparada con su piel, hacia el agua que chisporroteaba bajo el farol más cercano.
Se sienta. Apoya debilmente la cabeza en el cemento del borde y así, sin más se hundió en un extraño sopor que rápidamente la condujo al sueño interminable de las pesadillas.
Tienes el tipo de escritura qe me gusta leer en los libros (: esa como tipo cuaderno de mayra ; me gusta .. no le cambiaria nada P:, solo ahsta & se hundó qe a cualquiera le pasa A: xd...Además amo tu soundtrack B:
ResponderEliminarSaludos mackarenooo L: ns vsms luegoms
- bendiciones ? rara cosa.
ajaks! mediavolá!
ResponderEliminar*fixed!
Me gusta, se recrea bien el ambiente. El tipo de narrador es bueno también; la forma en que está contado, con descripción tan exacta.
ResponderEliminarEstá bueno, me gusta, te felicito.
PD. Revisa también la palabra birllar.