Consciente, me hablas
juras una hipócrita mentira
traspaso tu vida, mientras piso las fisuras de la calle,
y su vida, pienso en lo extraño que suena,
y sus vidas.
A nadie le importa pisar vacíos o caerse en ellos.
No pensé, nadie lo hace.
Tus abrazos duelen,
me mordiste el cuello.
Me hundí en ti
como en un sofá de mar
inmenso e incontrolable.
Te amo querida mía.
ResponderEliminarlos último cuatros versos del poema son geniales.