Te fijas en las pisadas de la gente. Y en su andar descubres novedades sobre ti mismo.
¿Qué piensas? Nada, me dijo. ¿Cómo era posible? Si mi cabeza pide a gritos descontrolados una oportunidad de decir. Pero es que la trasendencia es fallida de esa manera. Fallamos. Pero siempre encontramos "ese empujoncito" del que hablaban en clase. Te miré y vi aquello que antes ocultabas. Te sorprendías, te reías y admirabas. Relaciones fuera de la mente. Relaciones reales. Quizás como nosotros. "I go straight to the point. I'm sorry" dijiste
Tú aprendes de relaciones, no de suposiciones. Fue mi conclusión. Porque cada grito de mi cabeza tiene tanta importancia como para impulsarme a vivir o a morir. Cada cosa que hacemos se distorsiona en el cerebro. Pero si vivo hacia afuera tal vez encuentre lo que busco.
11 Agosto 2010
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