sábado, 29 de mayo de 2010

Formalidades

Frío, hace mucho frío, me dijiste. Caminemos.
El duro asfalto de la noche regaba nuestros pies, pero caminando contigo sentí calor. Nada más importaba. Ni los sonetos, ni las poesías. Ni los vidrios que reflejan. Ni tu agonía.
Saltamos en el final del camino. Hacia el norte me dirijo. Hacia el norte.
Oculté mi daga en el cinturón y esperé que se fueran. No me vieron. Pasa, dije. Caminemos.
Corrí tras el reflejo tuyo, pero es escurridizo como mi gato en la noche y mi padre en el día. Calor siento. Caminemos.
Encontré mi reflejo. Le faltan piezas. No sé de dónde son. Tal vez caminando las econtremos. Acompáñame.
Tu voz se hizo dulce de pronto. De noche tu voz se fundió con flores y certezas.
Hasta pronto, me gritaste.
Adiós, dije; y comenzó la primavera.

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