sábado, 29 de mayo de 2010

Oda al Despecho

No puedo seguir mirando. Carezco de esa concentración a la que todos llaman vida. Tal vez permanecer en silencio. Tal vez gritar. Fumar. El muerto se levanto de su tumba pero el tuerto se encegueció. No puedo seguir mirando, dijo. Se mutiló. Se hundió. Se frenó. Y dio la vuelta. Carezco de esa concentración, dijo.
Me vas a escupir todo lo que quieras. Con tus garras fútiles intentas persuadir. Lo que quiero, lo voy a conseguir. Nadie me hiere así. Lo que quise fue sufrir.

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